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Más lluvias, tormentas intensas, inundaciones y cambios en la producción agropecuaria. Qué es realmente El Niño, por qué preocupa a los meteorólogos y qué podría ocurrir si se confirma un evento de gran intensidad.
Cada vez que aparecen pronósticos de lluvias abundantes o se habla de posibles inundaciones en distintas regiones del país, un nombre vuelve a ocupar el centro de la escena: El Niño . Se trata de uno de los fenómenos climáticos más importantes del planeta y, cuando alcanza gran intensidad, puede modificar el régimen de precipitaciones, las temperaturas y hasta el desempeño de las cosechas en gran parte de Sudamérica. En las últimas semanas, distintos especialistas comenzaron a analizar la posibilidad de que se configure un evento fuerte o incluso un denominado "Super Niño" , una situación que históricamente estuvo asociada a lluvias extraordinarias en varias regiones agrícolas argentinas. El Niño es un fenómeno climático natural que se origina en el océano Pacífico ecuatorial cuando las aguas superficiales se calientan por encima de los valores normales. Aunque ocurre a miles de kilómetros de Argentina, ese calentamiento modifica la circulación atmosférica global y altera los patrones climáticos en distintas partes del mundo. En Sudamérica, especialmente en Argentina, Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil, suele estar asociado a una mayor frecuencia de lluvias y tormentas. Por eso, cuando los organismos internacionales detectan el desarrollo de El Niño, el sector agropecuario, los meteorólogos y los gobiernos comienzan a seguir su evolución con atención. Los especialistas utilizan el término "Super Niño" para describir eventos excepcionalmente intensos, cuando el calentamiento del Pacífico supera ampliamente los valores habituales. No todos los Niños son iguales. Algunos tienen efectos moderados y otros generan cambios climáticos de gran magnitud. Entre los eventos más recordados aparecen los registrados en 1982-83, 1997-98 y 2015-16, considerados entre los más intensos de las últimas décadas. En esos años se observaron lluvias extraordinarias en amplias regiones productivas, crecidas de ríos, inundaciones y alteraciones importantes en los sistemas agrícolas. Si bien cada evento tiene características propias, históricamente El Niño suele generar: Para la agricultura, esto puede representar una gran oportunidad cuando las precipitaciones se distribuyen de manera equilibrada. Sin embargo, si las lluvias resultan excesivas, también pueden provocar pérdidas por anegamientos o dificultades para realizar labores. La respuesta depende de la región y de la intensidad del fenómeno. Después de varios años marcados por déficits hídricos y sequías severas, muchos productores suelen asociar la llegada de El Niño con una recuperación de las reservas de agua en el suelo. De hecho, las campañas agrícolas con presencia de El Niño suelen registrar mejores perspectivas productivas para cultivos como soja, maíz y trigo en buena parte del país. No obstante, los especialistas advierten que más lluvia no siempre significa mejores resultados. Existen antecedentes donde las precipitaciones excesivas generaron pérdidas importantes tanto en agricultura como en ganadería. Los organismos climáticos internacionales monitorean permanentemente la temperatura del océano Pacífico para detectar señales tempranas. Aunque los pronósticos mejoran año tras año, los expertos coinciden en que todavía es imposible determinar con exactitud qué intensidad tendrá el fenómeno y cuáles serán sus impactos específicos en cada región. Lo que sí está claro es que cualquier señal de fortalecimiento de El Niño genera atención inmediata en el sector agropecuario, ya que puede influir directamente sobre las decisiones de siembra, fertilización y manejo de los cultivos. Pese a que ocurre en aguas del Pacífico tropical, El Niño tiene capacidad para modificar el clima de continentes enteros. Por eso es seguido de cerca por productores agropecuarios, gobiernos, compañías de seguros, mercados de granos y organismos meteorológicos de todo el planeta. Si finalmente se confirma un evento intenso o un posible Super Niño, Argentina podría enfrentar una campaña marcada por mayores lluvias y una fuerte variabilidad climática. Una noticia que entusiasma a algunos sectores productivos, pero que también obliga a prepararse para los desafíos que suelen acompañar a estos fenómenos extremos.
. 12/06/2026

La faena de machos, alcanzó un número de 531,68 mil cabezas en mayo. Según el informe de CICCRA dicha cantidad que resultó 10,3% menor a la de mayo de 2025 (60,8 mil cabezas). Se faenó 9,3% menos de novillitos, totalizando 433 mil cabezas. Asimismo, la de novillos se retrajo 18,4% anual, sumando un total de 80,89 mil cabezas....
La industria frigorífica vacuna registró nuevamente un bajísimo nivel de actividad en el quinto mes del año, en un contexto dominado por la menor oferta de hacienda vacuna para enviar a faena, tras una fase de tres años de intensa liquidación de madres y de existencias en general, producto de una sucesión de eventos climáticos adversos que incidieron a partir de 2022 y se extendieron hasta mediados del año pasado. Así como abril de 2026 fue el décimo abril con menor nivel de faena de los últimos cuarenta y siete años, el de mayo fue el noveno más bajo entre los quintos meses considerados. En total se faenó poco más de un millón de cabezas de hacienda vacuna en 340 establecimientos durante mayo de 2026. Si bien, corregida por el número de días laborables, la faena fue 4,0% mayor a la de abril, en la comparación interanual la caída fue de 7,3%. Puesto en términos absolutos, se faenaron 127,6 mil cabezas menos que en mayo de 2025. Cabe destacar que el número de hembras faenadas descendió a mayor ritmo que el de machos por segundo mes consecutivo, lo que se tradujo en un nuevo retroceso de la participación de las hembras en la faena total. En mayo las hembras representaron 46,9% de la faena total, es decir 0,6 puntos porcentuales menos que en mayo de 2025 y, de esta forma, el ratio continuó aproximándose de manera gradual al límite superior del intervalo consistente con el sostenimiento de las existencias vacunas (43%-45%), tal como se puede observar en el siguiente gráfico. Al considerar los primeros cinco meses del año, el impacto de los factores planteados más arriba también se hizo evidente. En enero-mayo de 2026 se faenaron 4,94 millones de cabezas de hacienda vacuna en 358 establecimientos. En la comparación interanual se observó una contracción de 9,8% (-534,47 mil cabezas) y, al extender el período de análisis, cabe destacar que fue el nivel de actividad sectorial más bajo de los últimos diez años (39º entre los últimos cuarenta y siete años). En los frigoríficos con habilitación del Senasa se faenaron 3,9 millones de cabezas (78,9% del total) y en las 230 plantas restantes se faenaron 1,043 millones de cabezas (21,1% del total). La faena de hembras registró una baja de 8,9% anual, totalizando 2,346 millones de cabezas (-228,15 mil cabezas). A pesar de las mayores caídas observadas en abril y mayo, en el acumulado de los primeros cinco meses de 2026 la participación de las hembras en la faena total todavía fue 0,5 puntos porcentuales superior a la del mismo período del año pasado, ubicándose en 47,5%. Fue la faena de vaquillonas la que más disminuyó (-9,1%; -144,35 mil cabezas), explicando poco más de 60% de la menor faena de hembras. Y la faena de vacas descendió 8,5% anual (-83,8 mil cabezas). En un contexto de menor disponibilidad de hacienda para faenar, la producción de carne vacuna acumuló una contracción de 7,3% anual en los primeros cinco meses de 2026. En total se produjeron 1,168 millones de toneladas res con hueso equivalentes, es decir 91,65 mil tn r/c/h menos que en enero-mayo de 2025. Visto del lado de la demanda, la caída del poder de compra que experimentaron las familias argentinas, a raíz de la significativa suba del precio relativo de la carne vacuna, se tradujo en una contracción de 11,1% anual del consumo aparente de carne vacuna, el cual habría alcanzado un total de 855,75 mil tn r/c/h en el período analizado. Puesto en términos absolutos, la absorción doméstica habría disminuido en 106,71 mil tn r/c/h con respecto al registro de enero-mayo del año pasado. Y, de esta forma, el consumo per cápita de carne vacuna habría descendido 6,1% anual, hasta quedar en 47,5 kilos/año (considerando el promedio móvil de los últimos doce meses; -3,1 kg/hab/año). En el caso particular de las exportaciones de carne vacuna, en abril se certificaron 37.360 toneladas peso producto (tn pp) de carne vacuna (excluidas las de huesos con carne). En la comparación con marzo, la caída fue de 27,0%, y con relación a un año atrás la retracción fue de 12,5%. La recuperación de marzo quedó por el momento como un dato aislado. El único destino al que los envíos de carne vacuna continuaron creciendo fue EE.UU. En tanto, en los restantes destinos principales las ventas experimentaron caídas muy significativas. Las ventas a China, todavía principal destino de exportación para la carne vacuna, cayeron 35,8% con respecto a marzo y 32,0% con relación a abril de 2025. En total se enviaron 17.644 tn pp, descendiendo su importancia relativa hasta 47,2% del total. A la inversa, las exportaciones a EE.UU. crecieron 25,0% mensual y se triplicaron en la comparación interanual, totalizando 10.896 tn pp en el cuarto mes del año y llegando a representar 29,2% del total exportado. Cabe destacar que en conjunto los dos destinos principales concentraron 76,4% de las toneladas de carne vacuna exportadas, 5,7 puntos porcentuales más que en marzo y 7,2 puntos porcentuales más que un año atrás. Por su parte, el precio promedio de la tonelada peso producto exportada desde Argentina continuó subiendo en abril y llegó a 8.290 dólares. Fue 4,6% superior al promedio de marzo pasado y 40,3% mayor al promedio de abril de 2025 (+ 2.380 dólares por tn pp). Nuevamente, el alza del valor unitario fue general, si bien en un análisis más profundo surge que en el caso de las ventas a EE.UU. e Israel, el precio promedio se ‘mantuvo estable’ entre marzo y abril de 2026 (ver cuadro siguiente), en niveles de 8.249 y 10.589 dólares por tn pp, respectivamente. En tanto, en el caso de las exportaciones a China, el precio promedio llegó a 6.244 dólares por tn pp, ubicándose 8,4% por encima del promedio de marzo y 47,4% por arriba del de abril de 2025. En esta oportunidad, la fuerte retracción de las cantidades exportadas prevaleció sobre la dinámica alcista del valor unitario, con lo cual la facturación por exportaciones de carne vacuna experimentó una caída de 23,7% mensual, hasta quedar en 309,7 millones de dólares (-96 millones de dólares). No obstante ello, al comparar con abril del año pasado, los ingresos registraron un crecimiento de 22,7% (+53,3 millones de dólares), debido a que la significativa recuperación del precio promedio más que compensó la caída de la cantidad exportada. Los ingresos por las ventas a China representaron 35,6% de los ingresos totales en abril último (110,2 millones de dólares) y la facturación por las exportaciones a EE.UU. sumaron otro 29,0% (89,9 millones de dólares). En conjunto, explicaron 64,6% de la facturación total del mes. Por su parte, Alemania y Países Bajos, merced a los valores unitarios sustancialmente superiores a los pagados por China y EE.UU., aportaron otro 16,1% (30,3 millones de dólares y 19,5 millones de dólares, respectivamente). De esta forma, los cuatro mercados generaron 80,7% de los ingresos totales. En tanto, en el primer cuatrimestre de 2026 las exportaciones de carne vacuna argentina sumaron 172,12 mil tn pp y resultaron 9,6% superiores a las registradas en el mismo lapso del año pasado. Puesto en términos absolutos, los envíos al exterior se incrementaron en 15,1 mil tn pp. Por su parte, el valor unitario experimentó una mejora de 35,4% interanual, hasta ubicarse en un promedio de 7.751 dólares por tn pp. De esta manera, los ingresos por ventas al exterior ascendieron a 1.334,06 millones de dólares y fueron 48,4% mayores a los generados en el primer cuatrimestre de 2025 (+434,9 millones de dólares). En mayo continuó el proceso de corrección a la baja del precio de la hacienda en pie comercializada en Cañuelas, que quedó ubicado en $ 3.349,5 por kilo vivo. Con relación a abril la caída fue de 5,1%, acumulando una contracción de 12,1% desde el pico alcanzado en febrero último. Sin embargo, el precio relativo de la hacienda en pie se mantuvo bien por encima del promedio de los últimos dieciséis años (+20,2%) y también con respecto a marzo de 2024 (+32,0%), que fue cuando comenzó la fase ascendente actual, siempre tomando como referencia el nivel general del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM). Asimismo, cabe destacar que la baja del precio promedio se vio potenciada por el cambio de composición de la hacienda negociada en abril y mayo, a favor de las vacas y en menor medida de los toros, categorías que tienen los valores unitarios más bajos. En tanto, en la comparación interanual el precio promedio registró un incremento de 51,5%, lo que arrojó una suba de 12,2% en términos reales, traccionado principalmente por las categorías vacas y toros. Y en lo que respecta al valor de la hacienda en dólares, en mayo exhibió una caída levemente superior a la de su valor en pesos, debido a que la cotización de los billetes tuvo una leve suba con respecto a abril (+1,0% la cotización oficial; +0,8% la ‘libre’), a pesar de lo cual continuó ubicado en un nivel muy elevado en términos históricos. Y el nivel general del Índice de Precios al Consumidor del Gran Buenos Aires (IPC-GBA INDEC) exhibió una suba de 2,3% mensual. En el caso particular del capítulo alimentos, el alza fue de 2,8% mensual, lo que representó una importante aceleración con relación al mes anterior. De esta manera, la variación interanual llegó a 33,5%. Se verificaron importantes subas en la mayoría de los rubros, lideradas por los valores estacionales de las verduras (18,0% mensual), los aceites, grasas y manteca (4,1% mensual; 34,8% anual), leche, productos lácteos y huevos (3,6% mensual; 21,3% anual), azúcar, dulces, chocolate, golosinas, etc. (3,6%; 35,0%), pan y cereales (2,8%; 27,6%). En tanto, el rubro carnes y derivados registró una suba de sólo 0,2% mensual (45,8% anual) y frutas exhibió la cuarta baja consecutiva (-5,9%; 35,4% anual). Por su parte, la desagregación del rubro carnes y derivados arrojó una caída de 0,7% mensual del precio promedio de los cortes vacunos (segunda consecutiva) y un alza de 0,3% del valor del pollo entero. El precio del kilo de asado fue nuevamente el que más bajó (-1,6%; $ 17.237,3), seguido por el valor del kilo de cuadril (-0,8%; $ 21.163,9), de nalga (-0,6%; $ 21.810,5), de carne picada común (-0,4%; $ 10.402,2) y paleta (-0,1%; $ 17.110,4). Del otro lado se ubicó el precio de la caja de hamburguesas congeladas (+2,5% mensual; $ 7.759,4). INDICADORES ECONÓMICOS SECTORIALES FAENA Y PRODUCCIÓN DE CARNE En mayo la industria frigorífica vacuna registró nuevamente un bajísimo nivel de actividad, en un contexto dominado por la menor oferta de hacienda vacuna para enviar a faena, tras una fase de tres años de intensa liquidación de madres y de existencias en general, producto de una sucesión de eventos climáticos adversos que incidieron a partir de 2022 y se extendieron hasta mediados del año pasado. Así como abril de 2026 fue el décimo abril con menor nivel de faena de los últimos cuarenta y siete años, el de mayo fue el noveno más bajo entre los quintos meses considerados. En total se faenó poco más de un millón de cabezas de hacienda vacuna en 340 establecimientos durante mayo de 2026. Si bien, corregida por el número de días laborables, la faena fue 4,0% mayor a la de abril, en la comparación interanual la caída fue de 7,3%. Puesto en términos absolutos, se faenaron 127,6 mil cabezas menos que en mayo de 2025. Cabe destacar que el número de hembras faenadas descendió a mayor ritmo que el de machos por segundo mes consecutivo, lo que se tradujo en un nuevo retroceso de la participación de las hembras en la faena total. En mayo las hembras representaron 46,9% de la faena total, es decir 0,6 puntos porcentuales menos que en mayo de 2025 y, de esta forma, el ratio continuó aproximándose de manera gradual al límite superior del intervalo consistente con el sostenimiento de las existencias vacunas (43%-45%), tal como se puede observar en el siguiente gráfico. La faena de hembras sumó un total de 469,17 mil cabezas y resultó 12,5% inferior al total faenado en mayo de 2025 (-66,8 mil cabezas). La retracción fue similar para vacas y vaquillonas en esta oportunidad. En el caso de las vacas, se faenaron 212,1 mil cabezas, es decir 12,7% menos que un año atrás. En el caso de las vaquillonas, la faena totalizó 36,07 mil cabezas y fue 12,3% menor en términos interanuales. En lo que respecta a la faena de machos, alcanzó un número de 531,68 mil cabezas en mayo de 2026, cantidad que resultó 10,3% menor a la de mayo de 2025 (60,8 mil cabezas). Se faenó 9,3% menos de novillitos, totalizando 433 mil cabezas. Asimismo, la de novillos se retrajo 18,4% anual, sumando un total de 80,89 mil cabezas. Al considerar los primeros cinco meses del año, el impacto de los factores planteados más arriba también se hizo evidente. En enero-mayo de 2026 se faenaron 4,94 millones de cabezas de hacienda vacuna en 358 establecimientos. En la comparación interanual se observó una contracción de 9,8% (-534,47 mil cabezas) y, al extender el período de análisis, cabe destacar que fue el nivel de actividad sectorial más bajo de los últimos diez años (39º entre los últimos cuarenta y siete años). En los frigoríficos con habilitación del Senasa se faenaron 3,9 millones de cabezas (78,9% del total) y en las 230 plantas restantes se faenaron 1,043 millones de cabezas (21,1% del total). En total se faenaron 2,598 millones de machos, lo que arrojó una caída de 10,5% anual (-306,32 mil cabezas). La menor faena de novillitos (-9,2% anual) explicó 71,1% de la contracción de la faena de machos. Por su parte, la de novillos descendió 19,8% anual y la de toros subió 0,9% anual. En tanto, la faena de hembras registró una baja de 8,9% anual, totalizando 2,346 millones de cabezas (-228,15 mil cabezas). A pesar de las mayores caídas observadas en abril y mayo, en el acumulado de los primeros cinco meses de 2026 la participación de las hembras en la faena total todavía fue 0,5 puntos porcentuales superior a la del mismo período del año pasado, ubicándose en 47,5%. Fue la faena de vaquillonas la que más disminuyó (-9,1%; -144,35 mil cabezas), explicando poco más de 60% de la menor faena de hembras. Y la faena de vacas descendió 8,5% anual (-83,8 mil cabezas). En mayo la producción de carne vacuna fue equivalente a 240 mil toneladas res con hueso (tn r/c/h). La comparación mensual mostró una recuperación de 5,9%, si se corrigen los datos de abril y mayo por el número de días laborables. La mayor parte fue producto de la recuperación de la faena, en tanto el resto correspondió al mayor peso promedio en gancho de los animales faenados (+1,9% mensual; 240 kilos). Pero, al comparar con el mismo mes de 2025, la producción de carne vacuna registró una caída de 8,5%, explicada totalmente por la menor oferta de hacienda, ya que el peso del animal en el gancho fue 3,2% mayor. Y en enero-mayo de 2026 se produjo un total de 1,168 millones de tn r/c/h de carne vacuna, es decir 7,3% menos que en los primeros cinco meses del año pasado (-91,65 mil tn r/c/h). También en esta comparación, el menor número de cabezas faenadas fue el factor explicativo de la contracción, ya que el peso promedio en gancho registró una suba de 2,7% anual. CONSUMO INTERNO En un contexto de menor disponibilidad de hacienda para faenar, la producción de carne vacuna acumuló una contracción de 7,3% anual en los primeros cinco meses de 2026. En total se produjeron 1,168 millones de toneladas res con hueso equivalentes, es decir 91,65 mil tn r/c/h menos que en enero-mayo de 2025. Visto del lado de la demanda, cabe señalar que en el período analizado se habría exportado un total de 312,2 mil tn r/c/h de carne vacuna, cantidad que resultó 5,1% superior a la exportada en los primeros cinco meses del año pasado. Las mayores exportaciones (+15,06 mil tn r/c/h) estuvieron traccionadas fundamentalmente por la demanda estadounidense. En cambio, la caída del poder de compra que experimentaron las familias argentinas, a raíz de la significativa suba del precio relativo de la carne vacuna, se tradujo en una contracción de 11,1% anual del consumo aparente de carne vacuna, el cual habría alcanzado un total de 855,75 mil tn r/c/h en el período analizado. Puesto en términos absolutos, la absorción doméstica habría disminuido en 106,71 mil tn r/c/h con respecto al registro de enero-mayo del año pasado. Y, de esta forma, el consumo per cápita de carne vacuna habría descendido 6,1% anual, hasta quedar en 47,5 kilos/año (considerando el promedio móvil de los últimos doce meses; -3,1 kg/hab/año). EXPORTACIONES DE CARNE VACUNA En el cuarto mes del año se exportaron 37.360 toneladas peso producto (tn pp) de carne vacuna (excluidas las de huesos con carne). En la comparación con marzo, la caída fue de 27,0%, y con relación a un año atrás la retracción fue de 12,5%. La recuperación de marzo quedó por el momento como un dato aislado. El único destino al que los envíos de carne vacuna continuaron creciendo fue EE.UU. En tanto, en los restantes destinos principales las ventas experimentaron caídas muy significativas. Las ventas a China, todavía principal destino de exportación para la carne vacuna, cayeron 35,8% con respecto a marzo y 32,0% con relación a abril de 2025. En total se enviaron 17.644 tn pp, descendiendo su importancia relativa hasta 47,2% del total. A la inversa, las exportaciones a EE.UU. crecieron 25,0% mensual y se triplicaron en la comparación interanual, totalizando 10.896 tn pp en el cuarto mes del año y llegando a representar 29,2% del total exportado. Cabe destacar que en conjunto los dos destinos principales concentraron 76,4% de las toneladas de carne vacuna exportadas, 5,7 puntos porcentuales más que en marzo y 7,2 puntos porcentuales más que un año atrás. En abril el tercer destino fue Alemania, a donde se exportaron 1.812 tn pp de carne vacuna (4,9% del total). Los envíos a este mercado retrocedieron 23,1% mensual y 14,0% interanual. Luego se ubicó Israel, país al que se exportaron 1.695 tn pp (4,5%), lo que representó una contracción de 71,2% mensual y otra de 46,8% interanual. Y a continuación quedaron Chile y Países Bajos, destinos a los que se vendieron 1.260 y 1.237 tn pp, también con importantes caídas mensuales e interanuales (ver cuadro precedente). En conjunto, los seis destinos principales concentraron 92,5% de las exportaciones de carne vacuna en el cuarto mes del año. Por su parte, el precio promedio de la tonelada peso producto exportada desde Argentina continuó subiendo en abril y llegó a 8.290 dólares. Fue 4,6% superior al promedio de marzo pasado y 40,3% mayor al promedio de abril de 2025 (+ 2.380 dólares por tn pp). Nuevamente, el alza del valor unitario fue general, si bien en un análisis más profundo surge que en el caso de las ventas a EE.UU. e Israel, el precio promedio se ‘mantuvo estable’ entre marzo y abril de 2026 (ver cuadro siguiente), en niveles de 8.249 y 10.589 dólares por tn pp, respectivamente. En tanto, en el caso de las exportaciones a China, el precio promedio llegó a 6.244 dólares por tn pp, ubicándose 8,4% por encima del promedio de marzo y 47,4% por arriba del de abril de 2025. En esta oportunidad, la fuerte retracción de las cantidades exportadas prevaleció sobre la dinámica alcista del valor unitario, con lo cual la facturación por exportaciones de carne vacuna experimentó una caída de 23,7% mensual, hasta quedar en 309,7 millones de dólares (-96 millones de dólares). No obstante ello, al comparar con abril del año pasado, los ingresos registraron un crecimiento de 22,7% (+53,3 millones de dólares), debido a que la significativa recuperación del precio promedio más que compensó la caída de la cantidad exportada. Los ingresos por las ventas a China representaron 35,6% de los ingresos totales en abril último (110,2 millones de dólares) y la facturación por las exportaciones a EE.UU. sumaron otro 29,0% (89,9 millones de dólares). En conjunto, explicaron 64,6% de la facturación total del mes. Por su parte, Alemania y Países Bajos, merced a los valores unitarios sustancialmente superiores a los pagados por China y EE.UU., aportaron otro 16,1% (30,3 millones de dólares y 19,5 millones de dólares, respectivamente). De esta forma, los cuatro mercados generaron 80,7% de los ingresos totales. En el primer cuatrimestre de 2026 las exportaciones de carne vacuna argentina sumaron 172,12 mil tn pp y resultaron 9,6% superiores a las registradas en el mismo lapso del año pasado. Puesto en términos absolutos, los envíos al exterior se incrementaron en 15,1 mil tn pp. Por su parte, el valor unitario experimentó una mejora de 35,4% interanual, hasta ubicarse en un promedio de 7.751 dólares por tn pp. De esta manera, los ingresos por ventas al exterior ascendieron a 1.334,06 millones de dólares y fueron 48,4% mayores a los generados en el primer cuatrimestre de 2025 (+434,9 millones de dólares). Las ventas a China sumaron 89,37 mil tn pp de carne vacuna en los primeros cuatro meses del año. El gigante de Asia continuó siendo el principal comprador externo de carne vacuna argentina (51,9% del total), pero en lo que transcurrió de 2026 los envíos a este país disminuyeron 1,8% interanual, cuando los totales fueron 9,6% superiores, lo que se tradujo en una reducción de 6 puntos porcentuales de su participación. En tanto, la mejora del precio promedio pagado llegó a 38,2% anual, alcanzando un nivel de 5.635 dólares por tn pp, y más que compensó la retracción de la cantidad exportada. Esto permitió que la facturación totalizara 503,62 millones de dólares en cuatro meses y resultara 35,7% superior a la generada un año atrás. Pero, también la evolución de los ingresos generados por las ventas a China fue inferior a la del total general, lo que se tradujo en una pérdida de 3,5 puntos porcentuales de participación relativa, la que quedó en 37,8% del total. A la inversa, las exportaciones a EE.UU. crecieron 132,3% con relación a enero-abril de 2025, totalizando 31,91 mil tn pp de carne vacuna. Este dinamismo hizo que la importancia en el total pasara de 8,8% en el primer cuatrimestre de 2025 a 18,5% en el mismo período del corriente año. A su vez, el precio promedio tuvo una mejora de 19,7% entre los períodos analizados, ubicándose en un nivel de 8.226 dólares por tn pp. En consecuencia, la facturación subió 178,0% anual, hasta alcanzar 262,52 millones de dólares y representar 19,7% de los ingresos totales. En conjunto estos dos países concentraron 70,5% del total exportado de carne vacuna argentina en los primeros cuatro meses del año, 3,8 puntos porcentuales más que en enero-abril del año pasado. En tanto, la participación en el total de los ingresos generados por las ventas a China y EE.UU. fue de 57,4% en el período considerado, superando en 5,7 puntos porcentuales al registro de un año atrás. En tercer lugar se ubicó Israel, país al que se enviaron 18,73 mil tn pp de carne vacuna (10,9% del total), es decir 12,5% más que en enero-abril de 2025, las que generaron 193,53 millones de dólares de ingresos (14,5% del total), es decir 58,4% más en la comparación interanual. El aumento del precio promedio (40,8% anual) contribuyó de manera decisiva en el crecimiento de la facturación, ubicándose en 10.334 dólares por tn pp. Las exportaciones de carne vacuna a Alemania fueron equivalentes a 7,83 mil tn pp en el período analizado. En términos interanuales crecieron al mismo ritmo que el total general (9,6%), con lo cual su importancia relativa se mantuvo en 4,6% del total. Por su parte, el valor unitario de estas ventas registró un incremento de 27,3% anual y alcanzó un promedio de 15.137 dólares por tn pp. Todo esto hizo que los ingresos subieran 39,4% anual, hasta resultar equivalentes a 118,58 millones de dólares (8,9% del total). Y en el caso de las exportaciones a los Países Bajos se verificó un alza de 13,5% anual, hasta totalizar 6.089 tn pp en el primer cuatrimestre del año (3,5% del total). Asimismo, el precio promedio creció 29,7% entre los períodos analizados, hasta llegar a un nivel de 14.005 dólares por tonelada. En consecuencia, la facturación ascendió a 85,28 millones de dólares, que resultó 47,1% mayora a la generada en el mismo cuatrimestre de 2025 (6,4% del total). En sexto lugar se ubicaron las ventas de carne vacuna a Chile, que equivalieron a 4.966 tn pp (2,9% del total) y resultaron 24,0% menores a las registradas en igual cuatrimestre del año pasado. A la inversa, el valor unitario exhibió una mejora de 24,0% anual y se ubicó en un promedio de 9.644 dólares por tn pp. Al combinarlos, los ingresos por estas exportaciones experimentaron una caída de 5,8% anual, totalizando 47,89 millones de dólares (3,6% del total). Por último, a los otros cuatro principales mercados externos para la carne vacuna argentina (Brasil, Italia, Canadá y España) se enviaron 4.090 tn pp en cuatro meses (2,4% del total), lo que significó un retroceso de 36,5%. Dentro de este conjunto, sólo las ventas a Brasil registraron una variación interanual positiva (6,9%), totalizando 1.638 tn pp. En cambio, las exportaciones a Italia, Canadá y España exhibieron retrocesos de 39,1%, 66,2% y 26,8% anual, respectivamente. El precio promedio de las ventas a estos cuatro países fue equivalente a 12.270 dólares por tn pp (42,8% anual) y permitió que los ingresos totales cayeran a menor ritmo que las cantidades (-9,3%), resultando equivalentes a 50,19 millones de dólares (3,8% del total) DINÁMICA DEL PRECIO DE LA HACIENDA En mayo continuó el proceso de corrección a la baja del precio de la hacienda en pie comercializada en Cañuelas, que quedó ubicado en $ 3.349,5 por kilo vivo. Con relación a abril la caída fue de 5,1%, acumulando una contracción de 12,1% desde el pico alcanzado en febrero último. Sin embargo, el precio relativo de la hacienda en pie se mantuvo bien por encima del promedio de los últimos dieciséis años (+20,2%) y también con respecto a marzo de 2024 (+32,0%), que fue cuando comenzó la fase ascendente actual, siempre tomando como referencia el nivel general del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM). Asimismo, cabe destacar que la baja del precio promedio se vio potenciada por el cambio de composición de la hacienda negociada en abril y mayo, a favor de las vacas y en menor medida de los toros, categorías que tienen los valores unitarios más bajos. En tanto, en la comparación interanual el precio promedio registró un incremento de 51,5%, lo que arrojó una suba de 12,2% en términos reales, traccionado principalmente por las categorías vacas y toros. Y en lo que respecta al valor de la hacienda en dólares, en mayo exhibió una caída levemente superior a la de su valor en pesos, debido a que la cotización de los billetes tuvo una leve suba con respecto a abril (+1,0% la cotización oficial; +0,8% la ‘libre’), a pesar de lo cual continuó ubicado en un nivel muy elevado en términos históricos. Entre abril y mayo de 2026 el valor del kilo vivo registró una baja de 5,1% y se ubicó en $ 3.349,5. Nuevamente, la disminución del promedio general fue superior a las de las diferentes categorías, porque se verificó un nuevo cambio en la composición del rodeo a favor de las vacas y, en menor medida, de los toros, las dos categorías con menores valores unitarios. Si se hubieran mantenido las proporciones de abril, el descenso del precio promedio hubiera sido equivalente a 2,8% mensual. Ordenadas de mayor a menor, las bajas fueron lideradas por los toros (-4,4%, $ 2.636,7 por kilo vivo), que fueron seguidas por vacas (-3,8%, $ 2.475,5), vaquillonas y MEJ (-3,6%, $ 4.332,3 y $ 3.964,1, respectivamente), novillitos (-1,3%, $ 4.612,2) y novillos (-1,1%, $ 4.4218,0). Y la desagregación de la categoría vacas mostró bajas importantes en las especiales jóvenes de más de 430 kilos (-5,9%) y en las regulares (-3,2%). Por su parte, las conserva tuvieron caídas de 1,1% (buenas) y 1,5% (inferiores), y el precio de las especiales jóvenes livianas registró un alza de 1,4% mensual. En tanto, al comparar los valores de mayo de 2026 con los de mayo de 2025, surge que la suba de 51,5% fue producto de alzas de 67,1% en el precio del kilo vivo de los toros y de 64,6% en el de las vacas, seguidos por MEJ (53,8%), novillitos (52,6%), novillos (50,7%) y vaquillonas (46,7%). Medido en términos reales, el valor de la hacienda en pie subió 12,2% en el último año con relación al nivel general del IPIM, ubicándose 32,0% por encima del nivel correspondiente a marzo de 2024, que fue cuando se inició la fase ascendente actual, y resultando 20,2% mayor al promedio de 2011-2026. Asimismo, en mayo la cotización en pesos del dólar estadounidense verificó una leve suba (1,0% para la oficial; 0,8% para la ‘libre’), motivo por el cual los precios promedio en dólares de las cabezas comercializadas en Cañuelas cayeron 6,0% (oficial) y 5,8% (‘libre’) con relación a abril del corriente año. El precio promedio del kilo vivo en dólares ‘oficiales’ se ubicó en US$ 2,4 y el precio en dólares ‘libres’ quedó en US$ 2,36 por kilo vivo. Sin embargo, a pesar de esta corrección, con respecto a mayo de 2025 la suba se mantuvo en 24,8% (oficial) y 25,3% (´libre’), y al contrastar con marzo de 2024 las alzas quedaron en 28,8% y 67,5%, respectivamente. DINÁMICA DE LOS PRECIOS MINORISTAS En mayo se verificó una suba de 2,3% mensual del nivel general del Índice de Precios al Consumidor del Gran Buenos Aires (IPC-GBA INDEC). Se registró una nueva desaceleración del ritmo de incremento mensual, no obstante lo cual como la suba fue mayor a la de mayo del año pasado, la variación interanual subió a 33,6%. Los capítulos que más traccionaron en esta oportunidad fueron alimentos y bebidas no alcohólicas, transporte, restaurantes y hoteles, y salud. En el caso particular del capítulo alimentos, el alza fue de 2,8% mensual, lo que representó una importante aceleración con relación al mes anterior. De esta manera, la variación interanual llegó a 33,5%. Se verificaron importantes subas en la mayoría de los rubros, lideradas por los valores estacionales de las verduras (18,0% mensual), los aceites, grasas y manteca (4,1% mensual; 34,8% anual), leche, productos lácteos y huevos (3,6% mensual; 21,3% anual), azúcar, dulces, chocolate, golosinas, etc. (3,6%; 35,0%), pan y cereales (2,8%; 27,6%). En tanto, el rubro carnes y derivados registró una suba de sólo 0,2% mensual (45,8% anual) y frutas exhibió la cuarta baja consecutiva (-5,9%; 35,4% anual). Por su parte, la desagregación del rubro carnes y derivados arrojó una caída de 0,7% mensual del precio promedio de los cortes vacunos (segunda consecutiva) y un alza de 0,3% del valor del pollo entero. El precio del kilo de asado fue nuevamente el que más bajó (-1,6%; $ 17.237,3), seguido por el valor del kilo de cuadril (-0,8%; $ 21.163,9), de nalga (-0,6%; $ 21.810,5), de carne picada común (-0,4%; $ 10.402,2) y paleta (-0,1%; $ 17.110,4). Del otro lado se ubicó el precio de la caja de hamburguesas congeladas (+2,5% mensual; $ 7.759,4). Y en la comparación interanual, el valor de los cortes vacunos que releva el INDEC experimentó un incremento de 55,7%, porque en esta comparación quedó reflejado el impacto que tuvieron los eventos climáticos sobre el ciclo ganadero, algo que venimos analizando en los sucesivos Informes mensuales. En el caso del kilo de asado, la suba fue de 57,1%, en el de la paleta, 56,3%, en el del cuadril y de la carne picada común, 55,8%, y en el de la nalga, 53,3%. En tanto, el precio de la caja de hamburguesas congeladas aumentó 57,5% en los últimos doce meses. Y el precio del pollo entero subió 28,4% anual.
. 12/06/2026

La producción Láctea alcanza máximos de una década en Argentina. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, durante el primer cuatrimestre del año, la producción nacional de leche alcanza máximos en por lo menos diez años. Las exportaciones del complejo están en el nivel más alto desde 2014 con Brasil importando 40% más....
Matías Contardi – Julio Calzada En lo que va del 2026 la producción acumulada de leche en Argentina corre en máximos desde que se lleva una base de datos comparables. Según las estimaciones de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), hacia abril del 2026, la producción nacional de leche alcanza los 3,5 millones de litros, 9,3% por delante del promedio para la última década a esta altura del año y récord para una serie que comienza en 2015 . Por otra parte, la producción media diaria por tambo en 2026 promedia 3.287 litros de leche, 27% más alto que durante los últimos cinco años. Según el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA), actualmente hay 8.813 tambos registrados en Argentina, de los cuáles el 83% están localizados, en orden de relevancia, sobre las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires. Entre estas tres provincias también se puede encontrar la mayor proporción de bovinos en establecimiento, con 90% de los más de 3 millones de cabezas con los que actualmente cuenta el sector. Siguiendo con la estructura de la producción láctea argentina, SAGyP releva la producción mensual por cuenca lechera para 14 de las 18 cuencas nacionales. Estas representaron el 75% de la producción láctea estimada por la secretaría en lo que va del 2026. En términos agregados, la provincia de Córdoba es la principal productora de leche en lo que va del año, aportando casi un millón de litros entre sus cuatro cuencas lecheras, manteniendo un promedio de 3.666 litros por tambo por día. En Santa Fe se relevaron en promedio 2.735 tambos activos en el año, de los cuales 2.540 pertenecen a la cuenca centro y el resto a la cuenca sur. La cuenca central santafesina ha sido la más relevante en términos de aporte de litros de leche en lo que va del año, explicando el 25% del total de la producción con unos 663 millones de litros. Algo similar ocurre con las cuencas bonaerenses, siendo la de Mar y Sierras, la cuenca con menor número de establecimientos en la provincia De las tres grandes provincias productoras de leche, Buenos Aires es la que cuenta con el menor número de tambos informados, pero es la que tiene mayor producción diaria por tambo. La correlación entre productividad de las cuencas del centro y número de establecimientos es parte de una dinámica estructural del sector que ya lleva varios años: la tendencia a la concentración productiva en tambos de mayor escala. Según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) durante el año 2010, los establecimientos que producían más de 10.000 litros de leche por día representaban apenas 5% de la producción nacional de leche. Hacia abril del 2026 esa proporción alcanza casi 30%, mientras que los tambos de menor escala, que producen por debajo de los 2.000 litros de leche al día, han mermado 11 p.p. en la participación relativa de la producción nacional. Exportaciones en máximos de 14 años En línea con un buen ritmo productivo e incremento en la productividad media nacional, que ya viene gestándose desde años atrás, las exportaciones del complejo lácteo corren en máximos desde el 2012. Hasta abril se exportaron hacia el resto del mundo 130.000 toneladas de productos lácteos , siendo leche en polvo el más relevante de todos, explicando más de un tercio del total. El principal destino de la cadena láctea argentina viene siendo Brasil, país hacia donde se han exportado más de 60.000 toneladas, excediendo en 40% los volúmenes exportados el año pasado a esta altura y más que duplicando el ritmo promedio de ventas lácteas hacia el país vecino. Argelia, Chile y China completan el podio de principales destinos. En términos interanuales, el único comprador que hasta ahora viene rezagado en el ritmo de importaciones de productos lácteos argentinos es el gigante asiático, con un 35% menos que durante enero – abril del 2025; el resto de los principales importadores están comprando por lo menos un 23% que el año anterior. El total de las exportaciones realizadas por el sector hasta ahora alcanza un valor FOB de US$ 455 millones, 17% más que el promedio para los últimos cinco años, un 50% que durante la última década y máximos desde el año 2014.
. 12/06/2026

Anticiparse a los eventos climáticos, clave para el éxito productivo. La reciente confirmación de ocurrencia del fenómeno climático El Niño para lo que resta del año, plantea un escenario de altas probabilidades de registrar lluvias por encima de lo normal, en particular, en la gran cuenca del Plata. Frente a este escenario, especialistas del INTA brindan una serie de recomendaciones para anticiparse y tomar decisiones estratégicas que reduzcan el riesgo de pérdidas....
Durante los años con fenómeno El Niño, las lluvias suelen extenderse sobre amplias regiones y, cuando son intensas, pueden provocar anegamientos. Históricamente, los eventos Niño de intensidad moderada a fuerte aumentan la probabilidad de excesos hídricos, especialmente en las grandes cuencas de la región, como la cuenca del Plata. Así lo detalló Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, quien no dudó en recordar que esto incluye las cuencas de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay, así como todos sus tributarios -arroyos y ríos- que drenan hacia estas grandes cuencas. En consecuencia, aumentan su altura y caudal y, en general, las zonas de islas, zonas de ribera, zonas bajas, deprimidas, vulnerables, cercanas a estos cursos de agua, tienen más probabilidades de registrar anegamientos. En este punto, subrayó la importancia de anticiparse a estos escenarios con decisiones climáticamente inteligentes. “Que hoy estemos hablando de las probabilidades de ocurrencia del Niño y su intensidad es una oportunidad que la tenemos que usar para tomar buenas decisiones”. Para esto, es clave considerar la situación inicial de los suelos y de los reservorios naturales de agua. En particular, si los perfiles ya se encuentran saturados o si todavía tienen capacidad de almacenamiento, al igual que humedales y lagunas. Según explicó Mercuri, “esos reservorios naturales nos indican el tiempo de amortiguación que puede tener una lluvia intensa antes de convertirse en un problema y generar anegamientos en zonas vulnerables”. En referencia a las producciones, el especialista aconsejó “estar atentos si se tienen campos bajos o zonas deprimidas que suelen anegarse. Ahí, será importante guardar las reservas forrajeras en la loma, en los lotes más altos, eventualmente reservar para pastoreos diferidos las pasturas de esos lotes más altos, por si tenemos un problema de anegamiento y tenemos que concentrar en esos sectores la hacienda”. Y agregó: “El otoño es el momento más adecuado para ocuparse de la previsión de reservas para el sostenimiento de la carga animal”. En los sistemas agrícolas, los años Niño también abren la posibilidad de avanzar con planteos de alta producción y estrategias de doble cultivo que permitan un mayor aprovechamiento del agua disponible y una mayor evapotranspiración. En ese sentido, Mercuri señaló que pueden impulsarse decisiones agronómicas como siembras tempranas, buenas densidades de plantas en gramíneas y una fertilización adecuada, ya que gran parte de esos nutrientes podrá ser aprovechada por los cultivos. Otro aspecto clave es el manejo por ambientes dentro de los planteos productivos. Mercuri explicó que las distintas posiciones del relieve -lomas, medias lomas y bajos- requieren estrategias diferenciadas, ya que los sectores bajos son los más vulnerables frente a los excesos hídricos. En cambio, las lomas y medias lomas pueden aprovechar mejor la disponibilidad de agua en años sin déficit hídrico. Además, advirtió sobre la necesidad de reforzar las prácticas de conservación de suelos ante lluvias cada vez más intensas y concentradas en cortos períodos. En especial en zonas con pendientes, recomendó implementar medidas para reducir la erosión hídrica, como curvas de nivel, terrazas y otros sistemas de manejo y conservación promovidos por el INTA. Tomar decisiones inteligentes, con información científica Mercuri destacó la importancia de realizar un seguimiento permanente de los pronósticos climáticos y no quedarse únicamente con una proyección inicial. “Es clave continuar actualizando la información para observar cómo evolucionan estos fenómenos y cuál será la intensidad que alcanzarán”, señaló. En ese marco, recordó que el INTA publica semanalmente un informe climático con perspectivas para la semana y el trimestre siguiente, disponible en sitios web, distintos medios y también a través de un canal de WhatsApp. Allí se actualiza la evolución del fenómeno El Niño y de otros eventos oceánicos que influyen sobre el clima. Además, mencionó que existen herramientas de monitoreo de acceso público para seguir variables como humedad del suelo, índices de vegetación, temperatura del suelo y otros indicadores agrometeorológicos. Entre ellas destacó la plataforma SEPA del INTA, que permite consultar mapas y productos técnicos de manera rápida y sencilla.
. 12/06/2026

Un informe de ICD comparó cuánto pagan hogares, comercios, industrias y productores agropecuarios en CABA, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza. El estudio muestra fuertes diferencias en la composición de los impuestos provinciales y advierte que el peso final no depende solo de las alícuotas, sino también de valuaciones fiscales, coeficientes, tramos y exenciones...
La asociación civil Inteligencia Colaborativa para el Desarrollo (ICD) presentó el Informe N.° 1 de Monitoreo Fiscal Subnacional, disponible en https://www.inteligenciacolaborativa.org/lanzamos-el-1er-informe-de-monitoreo-fiscal-subnacional.El estudio compara la carga fiscal efectiva que enfrentan hogares, comercios, industrias y productores agropecuarios en CABA y las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza. Para realizar la comparación, ICD trabajó con una metodología de "tipos ideales": construyó cuatro perfiles representativos de contribuyentes de escala media — una familia tipo, un comercio minorista, una industria metalmecánica y una chacra agrícola de 200 hectáreas — y estimó cuánto debería pagar cada uno según la jurisdicción en la que se encuentre radicado. El estudio consideró los principales tributos provinciales que inciden sobre esos casos: Ingresos Brutos, Inmobiliario urbano y rural, Automotor y Sellos. En esta primera etapa no se incluyeron impuestos nacionales ni tasas municipales, con el objetivo de aislar y comparar el peso específico de la estructura fiscal provincial. Uno de los principales hallazgos del informe surge en la provincia de Buenos Aires, donde el perfil agropecuario registra una carga fiscal especialmente elevada. Según el relevamiento, una chacra de escala media puede enfrentar una carga fiscal total cercana al 13,10% de sus ingresos anuales, impulsada principalmente por el Impuesto Inmobiliario Rural, que puede representar alrededor del 11,54% del ingreso anual. Esto ubica a Buenos Aires muy por encima del resto de las provincias analizadas para este tipo de contribuyente. "El caso bonaerense muestra con claridad que la presión fiscal no se explica solamente por las alícuotas. En muchos casos, el monto que termina pagando un contribuyente depende de valuaciones fiscales, coeficientes, tramos y reglas administrativas difíciles de anticipar. Eso vuelve al sistema menos transparente y más imprevisible, especialmente para los productores agropecuarios", señaló Juan Manuel Perez Naufel, Director Ejecutivo de ICD. El informe advierte que, en Buenos Aires, pequeños cambios en la valuación fiscal pueden llevar a un productor pase de un tramo a otro y enfrentar aumentos significativos en el monto final a pagar. Por eso, el estudio no solo compara cuánto se paga, sino también cómo se construye esa carga fiscal en cada jurisdicción. En el resto de las provincias también aparecen diferencias relevantes. En CABA, el ABL/Inmobiliario adquiere mayor peso relativo para los hogares que en otras jurisdicciones, mientras que en los perfiles comercial e industrial el componente dominante vuelve a ser Ingresos Brutos. En Córdoba, la carga fiscal total se ubica en niveles similares a los de otras jurisdicciones para varios perfiles, aunque el informe destaca el impacto de mecanismos de cálculo como el Coeficiente de Equidad Inmobiliario y la actualización de valuaciones, que pueden afectar la previsibilidad para el contribuyente. En Santa Fe, el estudio advierte dificultades para estimar algunos componentes del Impuesto Inmobiliario, especialmente por la complejidad y antigüedad de ciertos criterios de valuación. Aun así, la provincia muestra cargas relevantes en los perfiles comercial e industrial, donde Ingresos Brutos aparece como el tributo de mayor incidencia. En Mendoza, en cambio, se observa la principal excepción de la muestra: la carga fiscal total aparece considerablemente menor en varios de los perfiles analizados. En el caso agropecuario, a diferencia de Buenos Aires, el componente provincial de mayor peso no es el Inmobiliario Rural sino Ingresos Brutos, con una incidencia sensiblemente más baja. "El objetivo de este monitoreo es aportar evidencia concreta para discutir el federalismo fiscal con datos comparables. Muchas veces se habla de impuestos provinciales de manera aislada, pero el contribuyente enfrenta un paquete completo: Ingresos Brutos, Inmobiliario, Automotor, Sellos y distintas reglas de cálculo. Mirar todo junto permite entender mejor el esfuerzo económico real", agregó Perez Naufel. El relevamiento muestra que, para contribuyentes de escala media, la carga fiscal total anual tiende a ser similar en cuatro de las cinco jurisdicciones analizadas, aunque cambia de manera importante la composición de los impuestos. En esta primera medición, Mendoza se destaca como la principal excepción, con una carga total considerablemente menor. El informe también señala que el peso de los tributos no depende solo de las alícuotas nominales, sino de una combinación de valuaciones fiscales, tablas oficiales, coeficientes, tramos, mínimos y exenciones, que vuelven al sistema más complejo y menos previsible para los contribuyentes. Con este trabajo, ICD busca aportar evidencia al debate público sobre federalismo fiscal, transparencia tributaria y esfuerzo económico de los contribuyentes. El proyecto continuará con nuevas entregas que incorporarán progresivamente al resto de las provincias argentinas.
. 12/06/2026